domingo, 6 de abril de 2014

Dallas Buyers Club



En 1981 todo cambió. Una revista científica publica el primer caso de neumonía por Pneumocystis carinii en un joven homosexual de San Francisco. No exagero cuando digo que la historia del Siglo XX da un giro radical a partir de este momento. Parecía imposible que alguien tan joven tuviera las defensas destruidas y saltaron todas las alarmas. Extraños casos de sarcoma de Kaposi, también en chicos jóvenes, junto a otras infecciones que luego llamaríamos oportunistas, captaron la atención de la comunidad científica. Había comenzado la era del SIDA. Un gran sufrimiento y miles de bajas humanas estaban por llegar. Una pandemia de carácter mundial que cambiaría hábitos de vida y la forma en la que nos relacionaríamos a partir de entonces. Para siempre.

Alguien comenzó a llamarlo el cáncer rosa y la población homosexual entró en pánico, una sentencia de muerte caía sobre ellos. En poco tiempo empezaron a estar afectados otros grupos sociales: consumidores de drogas inyectables, hemofílicos, prostitutas. Que no cunda el pánico, pensaron algunos, esto sólo te puede afectar si formas parte de una de las cuatro HACHES: homosexuales, heroinómanos, hemofílicos o  haitianos. Qué equivocados estaban. Hoy casi todo el mundo sabe que nos puede afectar a cualquiera. A cualquiera.

Fue necesario que alguien tan famoso, tan viril y tan supuestamente  heterosexual como Rock Hudson muriese a causa del SIDA en 1985 para que las autoridades tomasen conciencia y destinasen esfuerzo y dinero a la investigación.

En este contexto se desarrolla el argumento de "Dallas Buyers Club", una película basada en hechos reales que aborda el tema del SIDA desde un punto de vista no tan conocido. Atrás quedaron películas que hablan del vih con mejor o peor fortuna como "Philadelphia", "Los amigos de Peter", o las españolas "Todo sobre mi madre", "Cachorro" o "Princesas", que también merecen un visionado para entender mejor el ayer y el hoy del vih. 

Ron, el protagonista de la película, es un vaquero de carácter duro, heterosexual y homófobo, con una vida sexual muy activa, un hombre al que el diagnóstico de vih le parece algo impensable, cuando los médicos le pronostican tan sólo treinta días de vida. No ser maricón le hacía sentirse a salvo. Cuando acepta la situación inicia una carrera contrarreloj para salvar su propia vida, en un momento en que la única esperanza estaba en el AZT, un  medicamento muy tóxico que llevó a la tumba a muchas personas, pero también salvó a muchas otras. Ron vive una interesante transformación personal y es la prueba de que el SIDA no es exclusivo de ningún colectivo social, ni entonces ni ahora.

Sabemos muchas cosas de la historia del vih, pero pocos conocen los clubs de compradores de los que habla la película, del tráfico ilegal de medicamentos entre países con diferentes normativas y el poder de la industria farmacéutica que tantas veces se preocupa por sus intereses económicos casi en exclusiva, con la vergonzosa complicidad de los gobiernos. Este tema ya se trató en "El jardinero fiel" y aprovecho también la oportunidad para recomendar esa película que me parece tan valiente en su planteamiento como esta de la que  hablo  hoy.

"Dallas Buyers Club" es mejorable pero su historia es brutal. Es una suerte que no se haya quedado en una película independiente desconocida para el gran público. Hoy mucha gente ha olvidado que el SIDA ha matado a muchas personas y que aún mata en países donde no llegan los antirretrovirales a toda la población. Estos medicamentos son muy caros porque la industria quiere enriquecerse con la excusa de que hace falta mucho dinero para investigar. Es necesario que se siga hablando de ello, que el cine refleje nuestra historia reciente, ese drama de los años ochenta y noventa cuando médicos y pacientes veían cómo el SIDA se llevaba por delante a los afectados, acabando con su cuerpo y sus esperanzas. Una oportunidad para aprender que esto es cosa de todos, que estamos moralmente obligados a exigir a los gobiernos el acceso a la medicación que garantiza nuestra salud, porque la salud forma parte de los derechos humanos más básicos.

P. D. Para finalizar os recomiendo la lectura de un artículo de Gabriel J. Martín, psicólogo especializado en homosexualidad, que habla de las relaciones en parejas serodiscordantes. Emocionante, este es el enlace

Y como siempre, la página web del Comité Antisida de Zamora (aquí), organización con la que colaboro desde hace muchos años y que es prueba de que desde el tercer sector se puede trabajar con absoluta dignidad defendiendo derechos.

10 comentarios:

  1. Pendiente verla.
    Estupendo ejercicio de información y concienciación.
    Un saludo compañero!

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  2. Muchas gracias, me alegro que este post sirva para animar a la gente a verla, aunque estoy seguro que tú sabes mucho de esta historia y no estás entre las personas que necesitan "concienciarse". Si la ves, me gustará saber tu opinión. Un abrazo muy fuerte desde este rincón de la península!!!

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  3. Lo de las h me sorprende por "haitianos". No me sonaba que hubiera mucho SIDA en Haití, si es a lo que se refiere. Lo asociaba más con África, hace mucho que no estoy en el tema pero creo que en Malawi había la mitad del país por lo menos afectada.
    He visto algunas de las películas que citas, pero casi no me acuerdo de nada, qué rabia!!!
    El caso de Rock Hudson me impactó mucho, por la rapidez de su muerte, y la verdad es que me hizo cambiar mucho mis ideas acerca de la homosexualidad. Pienso que quizás de más jóvenes tendemos a ser más conservadores y a asociar homosexualidad con falta de masculinidad, por eso el saber que Rock Hudson era homosexual me rompió los esquemas y ya no he vuelto a creer en ningún mito ni tópico acerca del tema. Pero esto ya es otra historia.
    Leí el artículo de Gabriel, muy recomendable, aunque esté más especializado en homosexualidad yo creo que dice cosas muy lógicas, es un psicólogo para todos los públicos.
    He visitado la página del Comité Antisida de Zamora, he contestado a la encuesta, la pregunta que hacen, y yo pensaba que seríamos casi todos los que contestaríamos correctamente pero veo que no, todavía falta información.
    Y tú sensacional, como de costumbre.
    Un abrazo :)

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    1. Lo de Haití, Carolina, es porque en los inicios del SIDA se detectaron allí muchos casos. Estamos hablando de los primeros años de la década de los ochenta, nada que ver con la situación actual, con África devastada por el SIDA. Haití era un puerto de paso, con mucho turismo e intercambio sexual, de ahí que se detectasen muchos casos, pues la insistencia en la prevención y el uso del preservativo para evitar enfermedades de transmisión sexual fue posterior y se incrementó a partir de los estragos del SIDA, por eso digo en la entrada que nuestra forma de relacionarnos ha cambiado mucho.
      En los inicios se comenzó a hablar de las cuatro haches, fue algo muy popular, pero hoy poca gente lo sabe.
      Me parecen muy interesantes varias cosas que comentas, daría para varias entradas jejeje. Rock Hudson y la homosexualidad, por ejemplo, lo que cuentas es muy interesante, cómo cambió tu idea respecto a la homosexualidad. Por eso es tan importante que exista gente valiente que se haga visible, porque es la forma de ver que cada persona es única, y desmontar estereotipos y mentiras que nos cuentan. Con el vih también es necesaria la visibilidad, es el momento en que la gente se cree realmente que es algo que nos puede afectar a cualquiera, pero en este tema aún estamos en pañales.
      Y en información, como has comprobado, aún hay mucho que trabajar.
      Gracias Carolina, por tus comentarios siempre y tus cuestiones, que ayudan a clarificar mucho más las cosas. Un abrazo grande!!!

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  4. Gracias por tu aportación Eladio,no he podido ver todavia la pelicula y estamos mi marido,mi hijo y yo pendientes a ver si podemos verla los tres.Recuerdo el 1º caso de una chica con el VIH, cuando se sabia muy poco de la enfermedad ( año 1993/1994), y el esfuerzo de mi equipo para que el resto de usuarios/as del centro no la trataran como a una apestada.Los primeros en darle abrazos,animos, y demas fuimos yo y mi equipo, luego la información por parte de un profesional que explico la enfermedad y las vias de contagio reales y no las inventadas, en fin, me ha venido al recuerdo, porque al leer la entrada me he acordado de ella, ya falleció hace muchos años, pero nunca la olvidare.

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    1. Este tipo de experiencias marcan, Mónica, y quien más mérito tiene es la gente valiente que estuvo al lado de las personas afectadas, cuando como tú comentas, no se tenía la información que tenemos hoy. Así que enhorabuena a tu equipo y gracias por el comentario, me gusta y me emociona conocer estas historias. Aquellos años fueron muy duros, de ahí que hoy todavía sea difícil reconocer públicamente que se padece esta infección. Me gustará saber tu opinión sobre la película. Un abrazo!!!

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  5. Estupendo análisis y comentario de la película que, como bien dices, es brutal, dura y muy importante como "recordatorio" para los que no vivieron esa época, de que no hay que bajar la guardia en la lucha contra l"a peste del siglo XX". A mi me sacó las lágrimas, me recordó aquello que decían por los años 90: "muy pronto en cada familia habrá un seropositivo". Puede que no sea así, pero lo que sí es cierto es que muchos conocemos a gente cercana que es positiva. Y también debo resaltar que la prevención se ha relajado, tanto a nivel de la Sanidad Pública, como a nivel de la población en general. Y me sorprende el dato de que la mayor incidencia de contagios está ahora en España en las personas de 20 a 30 años.
    Gracias por tu aporte, por la difusión del contenido de la película y por tu trabajo en pro del bienestar de tantos.
    Siente un abrazo,

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    1. Muchas gracias Arturo, comparto plenamente el análisis que haces. La película es necesaria porque aún hay mucha gente que piensa que el vih es cosa de otros y esta historia nos enseña que eso no es cierto, que nos puede ocurrir a cualquiera. Hay dos aspectos fundamentales, por un lado la prevención, que como bien dices, se ha relajado, y por otro lado el no tener miedo a la enfermedad y normalizarla, esa parte es fundamental porque el estigma del positivo sigue siendo brutal y la doble vida es casi la única opción.
      Yo por mi parte, sigo hablando de este tema cuando tengo ocasión, para reclamar que no quede fuera de agenda. Un abrazo!!

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  6. Eladio, gracias por la recopilación y por la recomendación de la película que desconocía.
    Recuerdo perfectamente lo de la estigmatización de esos colectivos con "H"

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    1. Si la ves, Fernando, ya me dices qué te ha parecido, espero que te guste. Te acuerdas de las cuatro haches porque eres un tío informado y con retentiva!!
      Muchas gracias por el comentario. Un abrazo fuerte!!!

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